Rithy Panh: “Creía necesario contar esta historia”

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Rithy Panh: “Creía necesario contar esta historia”

Este viernes 20 de febrero se estrena en España el documental camboyano "S21 La máquina roja de matar" que se centra en los testimonios de algunos supervivientes del genocidio vivido en Camboya en los años 70.

-¿Por qué hizo esta película?

Hice "S21 la máquina roja de matar", por convencimiento y porque lo creía necesario. Rodar significa estar con otras personas, tanto en cuerpo como en alma. Debo mi vida a aquellos que murieron, tengo una deuda que pagar. Es mi deber entregarme a aquellos que aún siguen con vida. Mi manera de compartir el trabajo de recordar es hablar y ofrecer a los testigos del genocidio, tanto a las víctimas como a los torturadores, una plataforma de expresión. Me encantaría pensar que cada testimonio es una pequeña piedra que ayude a construir una muralla contra una amenaza aún vigente, tanto aquí como en otro sitio: el retorno de la barbarie.

-¿Cómo convenció a los verdugos para que hablasen?

Les expliqué que yo no era abogado ni fiscal y que mi película no era un tribunal. Que si ellos venían al rodaje en son de paz, que ellos también saldrían de allí en paz. Que hablar les ayudaría a sentirse más aliviados y a gusto consigo mismos. Pero que esto no supondría, por respeto a las víctimas y a sus familias, que mi trabajo sirviera para lavar sus manos de los crímenes cometidos. Esta película es un espacio para el diálogo en el que cada uno acepta sus responsabilidades históricas.



-¿Les fue fácil hablar a Houy y a los otros?

Houy, el Jefe de Seguridad, Khân el torturador, y Thi quien guardaba los registros en el centro del S21, son capaces de explicar cómo funcionaba la máquina de eliminación. En cuanto les pregunté cuál era su rol en el mecanismo, no fueron capaces de encontrar las palabras para explicarlo. Uno no se olvida de sí mismo por casualidad; es muy duro hablar de los asesinatos que uno ha cometido. Estuve discutiendo con ellos los temas que quería tratar en la película y en ese momento les enfrenté a las pruebas: la fotografía de un prisionero que se había suicidado, el registro de la enfermería o el registro de ejecuciones, el testimonio de antiguos camaradas, o las palabras de aquellos que consiguieron escapar…Pero cada vez, se convertía en una batalla. Tuve que alternar efectos sorpresa con periodos de reflexión, y evitar la rutina para que no pudieran reconstruir su sistema de defensa. Cuando uno de ellos no admitía sus acciones o intentaba limitar su ámbito, sabía que estaba arriesgándose a enfrentarse con sus propias contradicciones.

-¿Por qué está tan interesado en los detalles?

Porque a través de los detalles uno puede percibir la realidad diaria del S21 y la meticulosidad con la que la organización trabajaba. Según la ideología de los Jemeres Rojos, cualquier "sospechoso" era un "enemigo contra-revolucionario"; entonces se convertía en esencial interrogarle y hacerle confesar que de verdad lo era para justificar su eliminación. El uso de la violencia y la presión psicológica eran oficialmente recomendadas para conseguir este objetivo. La incoherencia obvia de las "conspiraciones" alegadas, las confesiones absurdas obtenidas a base de torturar a las víctimas no eran un problema. Ellos necesitaban conseguir confesiones para poder rellenar los archivos. La yuxtaposición de la ferocidad de los interrogatorios y la obsesión por los detalles en la constitución, clasificación y conservación de los archivos (fotografías, biografías, confesiones) es terrorífica. Desde el punto de vista emocional, otros detalles han dejado su huella en mi; son testigos, desde el mismo corazón de la máquina, de la resistencia a una forma de dignidad que es totalmente humana. Son estas pequeñas cosas, estos detalles tan frágiles, las que nos hacen ser lo que somos. Tú nunca puedes "destruir" un ser humano; siempre queda algún rastro, incluso años más tarde… Revolverse, resistir, negarse a aceptar la humillación puede, a veces, expresarse con una sola mirada desafiante, una barbilla algo elevada, una negativa a capitular ante los golpes… Las fotografías de algunos prisioneros y las confesiones que se han conservado en Tuol Sleng están ahí para recodárnoslo.

-Y qué me puede decir de Nath, uno de los supervivientes del S21. ¿Cuáles fueron sus sentimientos en el rodaje?

Para Nath, el esfuerzo que le pedimos fue doloroso y violento, tanto físico como psicológico, antes de cada reunión e incluso después… Admiro la dignidad de este hombre. No encuentro palabras que puedan describir adecuadamente su coraje. Su presencia, frente a sus torturadores, hizo posible determinar quién había sido la víctima, quién era el responsable, quién había ejecutado las órdenes… No hay nada peor que un torturador que sigue creyendo que ha actuado de acuerdo con la ley, un torturador que no reconoce la barbarie de sus actos. Los carceleros no podían mentir en frente de Nath; incluso, cuando se quedaban callados, él actuaba como "revelador" de los secretos de sus almas. Nath, con quien comencé a rodar en 1991, nunca ha cesado de exigir un juicio contra los Jemeres Rojos, incluso cuando algunos hablaban de correr un velo sobre el pasado en interés de la reconciliación. Pero la reconciliación no puede ser tenida como una vacuna. Nath nunca ha sabido por qué crimen fue arrestado ni por qué el sobrevivió en vez de otro. Le acechan estas preguntas. Pero ¿cómo puede decirle a sus nietos que él es inocente? ¿Que él no es una reliquia de la masacre?

-Ha escrito un libro sobre su arresto en el S21: "Retrato de un prisionero camboyano: un año en el S21 de los Jemeres Rojos". Esta película se ha convertido en el siguiente paso lógico para expresar su compromiso con las víctimas. Un día, el juicio contra los Jemeres Rojos tendrá lugar. ¿Qué piensa de ello?

Juzgar a los Jemeres Rojos es esencial. Significa afirmar la voluntad de justicia. Nadie puede cometer genocidio y no ser juzgado por ello. Pero la justicia es sólo un paso del proceso. El juicio debe ir acompañado de un esfuerzo de la memoria para proteger a futuras generaciones.

-¿Qué ha aprendido en estos tres años de trabajo?

"Comprender todo es casi lo mismo que olvidarlo ", dijo Primo Lévi, quien ha sido mi guía durante todo el rodaje. Pero nadie puede comprender todo. Intentarlo me ha permitido comenzar mi propio duelo. Hacer una película es algo subjetivo y para mi rodar "S21: la máquina roja de matar" no fue una "misión". Pero tenemos que aceptar la historia si no queremos dejar esta carga a nuestros hijos. Un tiempo vendrá cuando ellos puedan pasar página y confiar en el mundo que les rodea. Entonces, los fantasmas dejarán de perseguir a los vivos.

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