Entrevista a Lionel Baier
Lionel Baier: “Un actor es una persona a la que se le pide que vomite su gracia y su sinceridad”
15/11/2007
Lionel Baier nació en Lausanne (Suiza) en una familia de descendencia polaca. Estudió Humanidades en la Universidad de Lausanne. Trabajó como ayudante de dirección de varios directores suizos entre los que destacan Jacqueline Veuve, Richard Dindo, Yves Yersin, Jean-Stéphane Bron e Yvan Butler.
Es jefe del Departamento de cine de la Escuela de Arte de Lausana, donde además da clases. En 2005 recibió el premio cultural "Jóvenes Creadores", premio en apoyo a la creación y promoción artística de la Fundación Cultural Regional de Suiza.
En 2006, su primera película "Garçon Stupide" fue seleccionada entre otras tres películas suizas para representar a su país en el Festival de Cine de Cannes en la sección "Tout les Cinemas du Monde".
- ¿Podría hablarnos de los orígenes del proyecto?
Hace dos años, escribí unos textos que tan sólo consistían en una pocas notas sobre un chaval de veinte tantos años que deambulaba por la vida. Aunque con el primer borrador no estábamos hablando para nada de una película, recibí una ayuda del Ministerio de Cultura suizo para escribir el correspondiente guión. Junto con Laurent Guido trabajé más de un año en diferentes versiones, intentando conseguir historias y personajes apropiados para una ficción. Sin embargo, cuanto más trabajábamos en la historia -en la historia de Loic, quiero decir - más difícil se hacía. Lo que hacía que el primer texto fuera tan atractivo era precisamente el hecho de que no tuviera un formato claro. Pero cuando intentamos transformar el texto original en un guión cinematográfico tradicional siempre acabábamos destacando la banalidad de la vida del protagonista. Loic, el personaje principal, es el típico héroe de las novelas de los principiantes. Su vida refleja una partida de ping pong ya que va saltando continuamente entre el mundo exterior y su yo interior. Pero en nuestro guión, la partida de ping pong la jugaban un ciego y un cojo. Claramente, no llegábamos a ningún sitio con el guión y con la aprobación de Robert Boner, productor de todas mis películas hasta la fecha, decidimos abandonar el proyecto.
Y entonces conocí a Pierre Chatagny, el joven que interpretaría el papel protagonista de la película. El ya había visto mi nombre en un artículo del periódico y me escribió muy respetuosamente pidiéndome una cita. Pero nunca más se supo nada hasta que un día apareció por la productora. Hablamos largo y tendido y me quedé fascinado con el parecido que existía entre él y el personaje de Loic. Las ganas de Pierre de hacer una película, de "hacer algo", su lado salvaje,… todo eso ayudó para recuperar el interés en rodar Garçon Stupide. Como resultado, Laurent y yo empezamos a trabajar de nuevo en el guión, esta vez incorporando algunos giros nuevos en la historia basándonos en la vida real de Pierre Chatagny.
-¿No fue algo arriesgado que el papel protagonista lo hiciera un actor amateur?
No creo que Pierre sea un aficionado. Verdaderamente era su primera experiencia delante de la cámara, pero dado que se le pagaba por el trabajo que hacía, le tratábamos como un profesional. En mi opinión, un actor es una persona a la que se le pide que vomite su gracia y su sinceridad. Independientemente de que un actor haya trabajado en 300 películas o en ninguna, cada papel requiere un prodigioso esfuerzo, algo que muy poca gente es capaz de hacer. La única diferencia entre un profesional y un amateur es que el profesional sabe cómo conseguir lo que anda buscando más rápidamente. En este sentido, la única diferencia entre los dos grupos es sólo una cuestión de tiempo. Pierre Chatagny impresionó a todo el equipo con su perseverancia y su capacidad para trabajar bajo presión. El rodaje empezaba cada día a las 6 de la tarde, una hora más tarde de que Pierre acabara de trabajar. Dedicaba nueve horas al trabajo manual en la fábrica y luego por las noches rodábamos, sin mencionar la cantidad de fines de semana que había sacrificado. Pero su situación le dotaba de un estado de hiperactividad muy particular que le venía muy bien al personaje. Lo único que me preocupaba eran las escenas con Marie, papel interpretado por Natacha Koutchoumov, una experimentada actriz que ya había actuado en varias películas. Temía que los dos no pudieran trabajar a la misma velocidad. Pero Natacha rápidamente se relajó, con lo que demostró ser increíblemente generosa y flexible; se entregó completamente a la película e iba en consonancia con Pierre, ajustándose continuamente a sus necesidades. Cualquier otra actriz se hubiera concentrado en ella misma en primer lugar pero Natacha desde el principio se centró primordialmente en Loic.
-¿Hasta que punto es autobiográfica la película?
Como en todas las operas primas, hay un aspecto autobiográfico pero no está necesariamente donde lo esperas (risas). Cuando yo tenía la edad de Loic me preocupaban otras cosas. En realidad, creo que me identifico más con el personaje de Marie, en su búsqueda de hacer el bien, incluso aunque esto se traslade a un rechazo por enfrentarse a las decisiones importantes. Al final, creo que todas las películas son ligeramente autobiográficas, ¿no crees? Todos tenemos la tendencia a ser estúpidos... al menos a veces.
-Algunas escenas muestran actos sexuales de manera explicita. ¿Se ha elegido así como provocación?
A pesar de ser relativamente joven, he ido un poco más allá con respecto a la provocación gratuita, intentando mostrar al mundo que existo. Creo que era esencial mostrar la actividad nocturna de Loic de la forma más realística posible, es decir, sin apagar las luces y sin tapar los genitales de los protagonistas. Me decidí por este método ya que reflejaba el tono directo de la película y de la historia que está ambientada en un escenario muy actual. Mi intención fue darle vida al personaje de Loic de la mejor manera posible. Como la mayoría de los jóvenes de veinte años, el sexo ocupa un lugar muy importante en su vida y gracias a Internet el protagonista puede experimentarlo ampliamente y encontrar calidad y cantidad. Sin mencionar el error direccional que muestran las relaciones y los aspectos de la personalidad de Loic que resultan más tontos. No me gusta la pornografía chic, esa que encanta a unos y molesta a otros. Rodar una penetración o una felación desde cerca no me interesa en absoluto. Hay un cierto aspecto de "performance" en este tipo de cine que para mí es bastante vano. Pero no creo que las escenas de sexo debieran ser parte importante de la película. Sin embargo, no hay nada en "Garçon Stupide" que no se haya visto anteriormente en el cine. No me considero un pionero en el sexo.
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